Sebastian Morando: el jinete argentino que convirtió la equitación en una forma de vida

A Sebastián Morando, en esta casa, lo hemos entrevistado varias veces. Es un amigo del medio. En esta nota, Marcos Gorostiaga, de Uruguay, nos adentra un poco más en la vida del jinete que reside en Agustín Mosconi.

Un hombre construido alrededor del caballo

(Por Marcos Gorostiaga) Hay hombres que montan caballos. Y hay otros que construyen una vida alrededor de ellos. Sebastián Morando pertenece claramente al segundo grupo.

Jinete profesional, domador, formador e historiador ecuestre, Morando lleva décadas recorriendo pistas, campos y culturas ecuestres dentro y fuera de la Argentina.

La búsqueda constante por entender al caballo

Aprendió a montar prácticamente antes de caminar y convirtió esa herencia familiar en una búsqueda obsesiva por entender al caballo desde todos sus ángulos: la técnica, la sensibilidad, la historia y la mente del jinete.

Entre el deporte y la tradición ecuestre

Su camino no fue lineal. Durante años convivieron dos mundos en su vida: el deporte ecuestre y otras disciplinas de alto rendimiento, especialmente el golf, que lo llevó a viajar y conocer otros países. Pero aún lejos de casa, su brújula apuntaba siempre al mismo lugar: donde hubiera caballos.

Una mirada internacional sobre la equitación

Con formación en Europa y experiencias en Estados Unidos, Morando absorbió técnicas y filosofías que terminaron moldeando una mirada propia sobre la doma y la equitación. “La doma empieza el primer día y termina el día que se muere el caballo”, suele decir como una declaración de principios.

El presente de Sebastián Morando

Radicado actualmente en el interior bonaerense, desde Agustín Mosconi, Partido de 25 de Mayo, impulsa proyectos vinculados a la formación ecuestre, las clínicas solidarias y la preservación de tradiciones ecuestres históricas.

La entrevista

Nos recibe en su campo y centro de entrenamiento, en plena llanura argentina. La escena parece salida de otra época: una casa antigua, funcional, sobria, rodeada de caballos y silencio.
Morando impone presencia. Alto, curtido por el aire libre, voz grave y mirada intensa. Tiene ese tipo de cicatrices que inmediatamente hacen pensar que atrás de cada una hay una historia. Y probablemente la haya.

El día que un jurado le cambió la vida

El verdadero punto de inflexión llegó años más tarde, ya instalado nuevamente en Argentina, criando y trabajando con caballos árabes.
En una competencia terminó primero, segundo, tercero y cuarto, con cuatro caballos distintos. Luego se acercó al jurado, el doctor Luis Flores, para preguntarle qué le había parecido su actuación.

El Dr. Luis Flores junto a Sebastián durante
la inauguración con la pista que lleva su nombre en casa del jinete


La respuesta fue inesperada:


“Me dijo que los puntos estaban bien obtenidos y que era un justo ganador. Pero que lo que había visto le parecía una porquería.”
Aquella frase terminó cambiando su carrera. Flores comenzó a visitarlo dos veces por semana para introducirlo en una equitación mucho más académica y profunda. Con el tiempo, esa relación se convirtió en amistad y en una influencia central en su formación.

Nuno Oliveira y la obsesión por aprender

A partir de entonces comenzó una búsqueda obsesiva. Videos de doma vaquera española, literatura ecuestre europea y tratados históricos comenzaron a formar parte de su vida.
Entre todos los nombres hubo uno que terminó marcándolo especialmente: Nuno Oliveira.
“Nuno Oliveira resumió siglos de equitación clásica y agregó su propia sensibilidad.”
Para Morando, Oliveira no fue solamente un referente técnico, sino una manera distinta de pensar la relación entre jinete y caballo.

Europa, Clínicas agotadas y el reconocimiento inesperado


El siguiente salto fue Europa. Con el apoyo de su manager y gran amigo “llamémosle SPK” no dice con picardía, y algunos sponsors, Morando viajó a España a rendir los exámenes ecuestres que lo habilitaron a competir en el más alto nivel dentro del circuito europeo. Cosa que logró acabadamente, presentándose en distintos concursos y compartiendo pista con los mejores del mundo.

Allí aparece un nombre que menciona con especial gratitud: David Loma.
“Tengo que agradecer al jinete y amigo David Loma, que generosamente me brindó su casa y caballos para que pudiera moverme a mis anchas.”
En el ambiente ecuestre, abrir las puertas de un stud o prestar caballos no es un detalle menor. Morando lo recuerda como uno de los grandes gestos que marcaron su experiencia europea.

En Andalucía también tuvo la oportunidad de compartir largas charlas con Antonio Quinta Casas, una figura ligada a los primeros videos de doma vaquera que Morando había visto años atrás.


“Lo vi y se lo agradecí. Él tampoco podía creer que esos videos hubieran sido una patada inicial para un jinete.”
Ese encuentro terminó de confirmar algo importante: su formación no nació de una sola escuela, sino de la mezcla entre intuición, campo argentino, doma académica y tradición española.

Mientras estaba en Andalucía comenzó a dar clínicas ecuestres. Al principio aceptó pensando que probablemente no iría nadie.
Pero ocurrió exactamente lo contrario.


Las localidades se agotaron tres veces en el mismo mes, y entre los asistentes aparecieron campeones y figuras reconocidas del ambiente ecuestre español.
“Ahi entendí que lo que hacía tenía algo distinto.”
El reconocimiento no tardó en llegar, ya con nombre propio y luego de varias visitas a España, Morando recibió de las máximas autoridades en Junio de 2019 un reconocimiento a su trayectoria y labor de difusión de la Doma Vaquera en América.

La pandemia y el sueño europeo


Con buenos caballos en doma y un proyecto sólido para regresar a Europa entre 2020 y 2021, la pandemia frenó todo.
Podemos decir que el sueño quedo truncado? “Honestamente no lo sé… tengo caballos muy domados en condiciones de dar pelea, pero cuando sucedió lo de la pandemia los auspicios fueron cayéndose y hoy un viaje de meses con caballos a Europa tiene un costo muy elevado y a mis 56 años de no aparecer un sponsor el cual ni busco, no creo que pueda viajar con mis pichones, tengo si programado un viaje a ver amigos, dar un par de clínicas allá pero tendría que volver a competir con caballos prestados… no se si quiero hacerlo”

Sebastián Morando hoy


“Hoy domo para clientes de alto nivel, preparo caballos y trato de devolver algo de lo que este mundo ecuestre me ha dado, a través de clínicas a beneficio de hospitales o de apoyar a jóvenes que necesitan o quieren aprender y no pueden costearlo”

Después de varias horas de conversación queda claro por qué Sebastián Morando genera admiración en muchos y resistencia en otros, sin dudas me voy con la certeza de haber estado charlando con EL JINETE MÁS PREPARADO A NIVEL ECUESTRE EN SU PAÍS, un hombre con una humildad enorme pero con una seguridad al hablar sobre lo que sabe, que debe hacer doler a muchos y a muchos otros despertar admiración.
No es un personaje neutro. Tiene ideas, método, opinión y una forma muy directa de decir lo que piensa.
Y quizás esa sea la principal característica de quienes verdaderamente viven a caballo.
Nos despedimos del lugar con el espíritu desbordado y con la promesa de volver a buscar nuevas anécdotas que nos empapen de su mirada, y en especial para que nos cuente como se convirtió en un revisionista histórico de la equitación.

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